Aviso, y lo decimos al principio: el enlace de Hostinger que sale en esta entrada es un enlace de recomendación. Si contratas por ahí, tú te ahorras un 20 % y nosotros nos llevamos una comisión. No te cuesta más por usarlo, y si prefieres entrar por tu cuenta, entras y ya está. Lo contamos porque preferimos decirlo a que lo descubras tú.
Qué es el hosting, en una frase
Es el sitio donde vive tu web. Un ordenador encendido todo el día en algún sitio del mundo que, cuando alguien escribe la dirección de tu negocio, le enseña tu página.
Y aquí va lo primero que conviene tener claro: el hosting no te trae clientes y no te sube en Google. Lo que sí hace es quitártelos si va lento, si se cae un sábado por la noche o si nadie te contesta cuando pasa.
Las cinco cosas que miramos antes de elegir uno
1. Que abra rápido, medido, no prometido
Todos dicen que son rápidos. Lo que vale es medirlo: la prueba gratuita de PageSpeed Insights de Google te da una nota de 0 a 100 en móvil, y ahí se ve si tu web tarda uno o cinco segundos en abrirse. Pídele a quien te lleve la web que te enseñe esa nota antes y después.
2. Copias de seguridad automáticas, y que sepas recuperarlas
Un día alguien actualiza algo y la web se rompe. Pasa. La pregunta no es si pasará, sino cuánto tardas en volver a tenerla: con copias diarias, minutos; sin ellas, semanas y a veces la web entera.
3. El certificado de seguridad incluido
Es el candado que sale al lado de tu dirección. Sin él, el navegador avisa de que el sitio no es seguro y mucha gente se va antes de leerte. Hoy viene incluido en casi todos los planes: si te lo cobran aparte, mal.
4. Que te contesten en tu idioma y a tu hora
El día que la web se cae no quieres un formulario que responde en 48 horas en inglés. Quieres un chat que conteste ahora. Es lo que más se nota cuando hay un problema y lo que nadie mira al contratar.
5. El precio de la renovación, no el del primer año
Este es el truco de todo el sector: el primer año sale muy barato y la renovación cuesta bastante más. No es ilegal ni es engaño, está escrito. Pero mira las dos cifras antes de contratar, y contrata el periodo largo solo si la renovación también te encaja.
Qué usamos nosotros
Esta web, la que estás leyendo, está en Hostinger. Y también lo están varias de las webs que hemos hecho para clientes.

Somos socios de Hostinger, que en cristiano quiere decir dos cosas: que tenemos línea directa con ellos cuando hay un problema con la web de un cliente, y que sí, nos llevamos una comisión si contratas por nuestro enlace. Lo segundo ya lo sabías, que lo hemos puesto arriba.
Los números de nuestra propia web, medidos el 19 de septiembre de 2026 con PageSpeed Insights de Google:
- ✓ Velocidad en móvil: 99 sobre 100.
- ✓ El servidor responde en 180 milisegundos. Es la parte que depende del hosting, y es buena.
- ✓ Lo primero que se ve aparece en 1,1 segundos y la parte grande de la pantalla, en 1,2.
- ✓ Nada se mueve mientras carga y las otras tres notas de Google (accesibilidad, buenas prácticas y SEO) están en 100.
Y ahora la parte honesta: de esos números, buena parte es trabajo nuestro, no del hosting. Quitamos peso, ordenamos el código y dejamos de cargar cosas que no hacían falta. Un buen hosting con una web mal hecha sigue siendo una web lenta. Y al revés: la web mejor hecha del mundo, en un servidor malo, va lenta igual.
Lo que nos gusta de Hostinger para un negocio pequeño es que el panel se entiende sin ser informático, que las copias y el certificado vienen dentro, y que el soporte contesta por chat y en castellano.
Lo que no te va a arreglar cambiar de hosting
- — Si no sales en Google, no es el hosting: es que no tienes la ficha trabajada ni contenido que responda a lo que busca la gente.
- — Si entran a tu web y se van, no es el hosting: es que no se entiende en diez segundos qué vendes ni cómo escribirte.
- — Si nadie te escribe, no es el hosting: mira si el WhatsApp y el formulario funcionan de verdad. Fallan más de lo que parece.
Si quieres contratarlo por tu cuenta
Por este enlace se aplica el 20 % de descuento del que hablábamos arriba:
Ver los planes con el 20 % de descuento
Enlace de recomendación: si contratas, nos llevamos una comisión y a ti no te cuesta más.
Y si prefieres no liarte con paneles, dominios y correos, eso también lo llevamos nosotros dentro del mantenimiento de la web. Tú te dedicas a tu negocio y nosotros a que la web esté en pie, actualizada y rápida.
Dudas que nos llegan siempre
Ya tengo hosting, ¿me cambio?
Solo si te está dando problemas: va lenta, se cae, no hay copias o no te contestan. Si funciona y estás a gusto, no toques nada. Cambiar por cambiar es meterse en un lío para quedarte igual.
¿Se pierde la web al mudarla?
No, si se hace bien: se copia entera, se prueba en el sitio nuevo y solo cuando funciona se cambia la dirección. Durante el cambio la web sigue abierta. Si alguien te dice que hay que cerrarla unos días, busca a otro.
¿Cuánto cuesta?
Depende del plan y de la promoción que tengan en ese momento, así que míralo en su web. Lo que sí te decimos es lo de antes: compara el precio de la renovación, no solo el del primer año.
¿Y el dominio?
Es la dirección de tu negocio en internet y se paga aparte, una vez al año. Un consejo que vale dinero: que el dominio esté a tu nombre, no al de la agencia ni al del primo que te hizo la web. Es tuyo.









